Tres años llenos de situaciones han terminado hace apenas un mes. Abandonamos nuestra morada afrontando el cambio. Grande ha sido, no solo al abandonar, sino durante la propia estancia.
Éste es el aspecto que tenía mi habitación hace algo mas de un año…
Éste es el que presentaba cuando estudiaba los exámenes de junio de éste año. Abandonando el red-bull, cambiando horarios, mi blanquito sustituyendo al ya jubilado Antares y claridad, mucha claridad que aunque destruye mi esencia, me ayudó a digerir ese duro cambio al horario matutino.
Y así, tres años después, volvió a quedar solitario el que fue mi segundo santuario. El que por aclamación fue bautizado como el friki-piso, donde pequeñas aventuras geek estaban a la orden del dia.
Tres años de mi historia conenidos en esas cuatro paredes vacías. Una sucesión de momentos que ahora llegan al final. Quizá comiencen. Pero sin duda… Todo cambia














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